Enfréntalos!

¿Cuál es nuestra primera reacción cuando nos encontramos frente a una situación que sabemos va a exigir mucho de nosotros? ¿O cuando estamos frente a frente ante algo desconocido, vergonzoso o aparentemente amenazante?

 Miedo!

Sí, esa sensación tan poderosa que literalmente puede jalarnos hacia atrás en un despótico tirón, cual malévolo titiritero hace con su marioneta, nos conduce a la respuesta instintiva de huir. La triste realidad es que no podemos huir muy lejos pues nuestros problemas son, casi siempre, más veloces que nosotros, y aun cuando les ganemos la carrera descubriremos con inaudita sorpresa que también son omnipresentes (y entonces nos entrará más miedo).

Una vez que nos convencemos que la huida ya no es posible y la taquicardia está al máximo, nuestro organismo apela a la segunda reacción biológica disponible: luchar.

Es en este estado de excitación extrema en el que el más inocente roedorcillo empieza a lanzar mordiscos y la más frágil de las aves se pone a picotear agresivamente al adversario. Con nosotros pasa exactamente lo mismo. La persona más tímida, abatida o inexperta saca un lado febrilmente apasionado con tal de sobrevivir. Y entonces sucede el cambio.

El miedo nos empuja a utilizar recursos que jamás nos hubiésemos imaginado que teníamos: talentos escondidos, coraje inusitado y una seguridad arrolladora, todos guardados durante años en la oscura habitación del miedo.

Una situación extrema nos permite darnos cuenta de una vez por todas que nuestros problemas ni eran tan grandes ni eran tan poderosos, e inclusive, que no eran reales.

Tarde o temprano, si sigues huyendo y dejando que el miedo sea quien tome las decisiones que rigen tu vida, esa situación desesperada se presentará, estés listo o no. Pero si ya mismo y sin más postergación, decides cambiar tu actitud de una temerosa y cabizbaja a una ardiente y combativa, los resultados serán maravillosos.

Anímate a descubrir ese poderoso lado tuyo, vence tus miedos y recuerda que si das un paso atrás, que sea sólo para tomar impulso y luego lanzarte sin temor a conquistar tus sueños más anhelados.

 

Ana Gabriela Zabala
Coordenadora de La Paz/Bolívia