Mi Primera Vez

Todos en nuestra vida siempre tenemos una primera vez en cualquier aspecto.  Mi primera vez fuera de mi país fue a São Paulo hace 12 años con mi esposo y la experiencia fue muy graciosa para mí. Mi esposo  viajaba a Sao Paulo por trabajo y tendría algunos días libres, por lo tanto él viajó primero y yo llegue una semana después, aquí es donde empieza lo simpático de la historia.

Obviamente yo estaba feliz y ansiosa por mi primer viaje internacional lo mismo que mis familiares y amigos. Hice el proceso de chek-in, emigración y abordaje, salí a las 9:30 pm, ósea,  viaje toda la noche y como había diferencia  de 3 horas con mi país, pues no dormí en todo el viaje porque quería ver el cambio de la noche al día. Después de algunas horas de trayecto comencé a ver el amanecer a lo lejos y poco a poco veía como dejábamos la noche, algo para mi inimaginable, extraordinario, emotivo, insuperable; pero cuando pensé que no me sorprendería con nada más, veo a la Gran São Paulo  en el proceso de aterrizaje, la ciudad estaba totalmente despejada, se veía inmensa, imponente, yo creo que es tres veces mas grande que mi ciudad, que espectáculo, fue algo que mi impacto demasiado. Aterrizamos a las 5:30 am y empecé a observar letreros, vallas en portugués un idioma muy parecido al mío, pero tiene su dificultad; hice mi proceso de inmigración en 10 minutos súper rápido, recogí mis maletas y salí a buscar a mi esposo que supuestamente me estaba esperando, pero no estaba.

Trascurrió media hora y mi esposo no aparecía, entonces me dije, lo voy a llamar, como era tan temprano casi todos los almacenes estaban cerrados en esa época, y los pocos abiertos no vendían tarjetas para llamar, obviamente no me prestaban el teléfono. Me preocupe mucho pues estaba en un país que no era el mío, con un idioma que en ese momento se me dificultaba mucho entender, pregunte si había otro sitio donde esperaran a los pasajeros y me dijeron que al otro extremo. Cruce todo el aeropuerto con mi maleta y una bolsa que se habían dañado en el viaje, con mis zapatos de tacón,  pero tampoco estaba mi esposo, volví a preguntar donde podía llamar y me contestaron que en la Telefónica pero habrían a las 9:00 am y eran las 7:00 am, por lo tanto no aguanté mas y me puse a llorar como una niña, me acerque a una tienda, me senté y la vendedora me preguntó que me pasaba le conté y ella me dijo: Dale un poco mas de tiempo aquí el trafico es pesado. Entonces decidí volver al sitio inicial, cuando llegue vi a mi esposo esperando que yo saliera, ya habían pasado  casi dos horas y hasta ahora él llegaba a recogerme, me dijo que su proceso de inmigración fue de 1 hora y por lo tanto creyó que el mío iba a ser igual por eso llego a la hora que creía que yo salía.

Después todo fue felicidad, conocer, sorprendernos con lo magnifica que es São Paulo y Río de Janeiro con su gastronomía, su gente amable, alegre, estábamos en el país de la samba, de los campeones del mundo, del carnaval, realmente algo extraordinario, la pasamos súper bien, nos lo gozamos.

Pero nunca me imagine que volvería a Brasil después de 10 años, a otra Primera Vez como voluntaria del Proyecto Odontólogo del Bien de la ONG Turma Do Bem que me a llenado de alegría y a dignificado mi profesión, volví a descubrir un País que lo siento mío, a vivir un voluntariado que para mi es el mejor del mundo, a sentirme útil y orgullosa de ser una Embajadora y de permitirme escribir por Primera Vez una columna.

Gracias Brasil por seguir proporcionándome Mis Primeras Veces.

 

Mónica García Toro
Coordenadora de Bogotá/Colômbia